viernes, enero 18, 2008

SILOS EN LAS CALLES DE TALAVERA LA REAL.

Este artículo es un estracto de uno de los muchos trabajos que el doctor don Alberto González Rodríguez ha realizado sobre la arquitectura popular y el urbanismo rural. Nosotros valiéndonos de estos estudios publicamos el presente trabajo en la revista de feria de Talavera el año 2.000.


SILO EXCAVADO.
Este tipo de silo es un depósito excavado en el suelo utilizado para guardar granos. Su configuración, tal y como se construyeron en la región, consistían en estructuras en forma de campana o de tinaja; su diámetro y altura máxima oscilaban entre los 4 y 6 metros. A ras de suelo se abría una estrecha boca de no más de 80 cms.
Antes de encerrar los granos (ensilar) se cubrían con paja las paredes y el fondo del agujero para preservarlo de la humedad y evitar la fermentación. Una vez repleto el silo, se rellenaba el depósito hasta la misma boca con paja bien tupida y después se cerraba con una gran piedra o con un cierre de mampostería.
En estos silos se guardaba trigo, cebada, garbanzos, habas y otros granos y legumbres correspondientes a la senara o cosecha del año, lo que constituía la reserva para la alimentación familiar. Los silos se agrupaban en terrenos comunes formando las llamadas sileras.
HISTORIA DE LAS SILERAS.
La utilidad de este sistema de almacenamiento resulta remota y de práctica habitual entre los campesinos ibéricos. Es mencionado ya por Ptolomeo y otros corógrafos de su época. Estos silos subterráneos destinados a guardar granos, y también otras pertenencias, eran excavados bajo las propias viviendas para mayor seguridad en su custodia e incluso utilizados como mazmorras para guardar cautivos; son repetidamente mencionados en documentos referidos a la España musulmana. A partir de esta etapa, el Fuero Juzgo y otras normas legales regularon su disposición y uso.
ORDENANZAS MUNICIPALES.
Las ordenanzas municipales regulaban su disposición, uso, conservación y otros aspectos.
Las sileras, aunque no muy frecuente, pertenecían al ayuntamiento, la iglesia o particulares que las alquilaban, en cuyo caso debía abonarse una cantidad por derecho de ubicación y custodia, pues la silera contaba, por lo común, con un guarda, llamado silero o matilero. Así los forasteros que adquieran grano en un lugar y desearan ensilarlo en el mismo debían abonar una tasa especial.
La apertura de silos en los caminos, cañadas y otros ámbitos no señalados específicamente para ello, estaba prohibido bajo pena (en el siglo XVII) de 100 maravedís y cegar los silos. También se prohibía echar estiercol o paja en las sileras, así como que en ellas pastaran, merodearan o durmieran bueyes, cerdos, cabras, mulas u otros animales.
LOS SILOS EN LAS CALLES DE TALAVERA.
Frecuentemente estos silos se agrupaban en una misma zona, localizándose en las afueras de las poblaciones, sobre las eras, los egidos y otros dominios de uso común, no excesivamente alejados del caserío.
Por lo general estos silos eran propiedad de sus usuarios, quienes los excababan en terrenos de su pertenencia, a menudo en los corrales de las casas o debajo de la misma vivienda, pero lo más original era abrirlo en la misma calle, frente al domicilio.
Silos de estas características llegaron a abrirse en las calles de poblaciones como Talavera la Real, Valverde de Leganés, Santa Marta y otras localidades.
A pesar de haber sido cegados hace décadas, todavía se nota en algunas calles de Talavera (Real, Iglesia...) la construcción de estos silos. Cuando se realizaron las obras de pavimentación de las citadas calles, el hundimiento de los mismos causó enormes trastornos que dieron paso a un sinfín de especulaciones (cuevas, pasadizos...).
Grupo de Coros y Danzas "Luis Chamizo"
Sección de Investigación de la Historia y el Folklore.
Autores: C. Cansado, A. Corzo y A. Gómez.