viernes, noviembre 17, 2017

HISTORIAS DE TALAVERA LA REAL

Son pocas las ocasiones en las que un autor, o autora, ha dedicado una publicación íntegramente a nuestro pueblo. Por el contrario, encontramos múltiples ejemplos en los que datos de nuestra localidad están incluidos en “historias generales”, en enciclopedias, en estudios de distintos aspectos como la economía, las artes, las letras, la política, etc.Nos vamos a centrar hoy en los libros monográficos sobre Talavera. Y el autor más destacado es Nicolás Díaz y Pérez.


Nació en Badajoz el 6 de diciembre de 1841 y murió en Madrid el 16 de abril de 1902. Tuvo dos ocupaciones principales, activista político y escritor/historiador. Desarrolló sus actividades en Badajoz, aunque viajó por toda Extremadura, para fijar su residencia definitivamente en Madrid, aunque eran frecuentes sus viajes a Badajoz donde conservaba a parte de su familia, sus amigos, sus compañeros.
Esta relación con Extremadura le valió para publicar numerosos estudios sobre nuestra tierra. Dentro de estos trabajos se sitúan los tres libros que publicó sobre Talavera la Real.



– “Opúsculo de la Historia General de Talavera la Real. Villa de la Provincia de Badajoz”. Publicado el año 1873 en Madrid en el establecimiento tipográfico de P. Núñez, situado en la Corredera de San Pablo nº 43. Consta de 83 páginas y carece totalmente de fotos, grabados o dibujos.
– “Historia de Talavera la Real. Villa de la Provincia de Badajoz”. Publicado el año 1875 en Madrid, en la imprenta y fundición de J. Antonio Garcia situada en la calle Campomanes nº 6. Consta de 181 páginas, sin dibujos, sin fotos, sin grabados.



– “Historia de Talavera la Real. Villa de la Provincia de Badajoz” Segunda Edición. Publicada el año 1879 en Madrid, en la imprenta de Manuel Ginés Hernández, situada en la calle San Miguel, nº 23, bajo. Consta de 354 páginas e incluye grabados y dibujos.
Como podemos observar, lo que en principio, en el año 1873, aparece como un pequeño estudio de la historia de nuestro pueblo, se convierte en un trabajo más complejo dos años más tardes (1875), para acabar convirtiéndose en un trabajo más desarrollado, mas ameno, más elaborado en 1879.
Los motivos que llevaron a este historiador a escribir tres libros sobre el mismo tema nos llevan a pensar que, en primer lugar, por ser una manera de ganarse la vida y otro motivo, desvelado en las páginas de estos libros, la amistad que le unía a distintas personalidades talaveranas de la época. Amigos que seguro le instaron a que escribiera sobre Talavera.


Y por qué 3 ediciones? Pues creemos que, como historiador, iría recopilando material, datos, información, que, al principio eran muy básicos, y que con el transcurrir de los años, y, alentado por nuestro paisanos de aquella época, le motivaron a publicar estas tres ediciones.
En cuanto al contenido, somos un poco más críticos, y en nuestra modesta opinión, nos parece que los datos que ofrece deben ser estudiados, comprobados, comparados, valorados, antes de dar por ciertas muchas de las opiniones que vierte sobre nuestro pueblo.
Cristóbal Cansado y Antonio Gómez. Mayo del 2016.
Publicado en el periódico digital "Talavera con V" el 18 de mayo de 2016.

miércoles, noviembre 01, 2017

IMÁGENES DE UNA REINA

Leonor de Austria nació en Lovaina, cerca de Bruselas, el 15 de noviembre de 1498 y murió en Talavera la Real (Badajoz) el 25 de febrero de 1558. Era la hija mayor de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Hermana de Carlos I de España y V de Alemania. Al que estuvo muy unido desde pequeños.
Por las políticas de alianzas de sus padres, sus abuelos y otros mandatarios de la época tuvo que contraer matrimonio con reyes europeos, aunque su gran amor fue el Conde Palatino del Rin, Federico II.



Casó primero con Manuel I de Portugal, con el que tuvo una hija, María. Al quedar viuda, vuelve a España al lado de su hermano Carlos, dejando a su hija de 6 meses en Lisboa.
Después casa con el rey de Francia Francisco I. Del que también queda viuda, esta vez sin haber tenido hijos.



Joven muy bella y muy culta, las enfermedades, las muertes de sus maridos, la ausencia de su hija, sus continuos viajes por Europa, hicieron mella en su salud. 


Ya muy mayor, el entonces rey de Portugal Juan III accedió a que se vieran madre e hija en Badajoz. En este viaje, después de verse con su hija en Caya, a la vuelta, enferma, destrozada por lo mal que fue la entrevista con su hija, que no le perdonó nunca que la abandonara tan pequeña en Lisboa, hacen que tenga una recaida muy fuerte. Los que la acompañan deciden parar en Talavera la Real para que descanse un poco, falleciendo en nuestro pueblo.



Según la tradición murió en la casa de la Calle Huertas, donde ahora vive la familia Gómez Díaz. Y que las entrañas se enterraron en el altar mayor de la Iglesia Parroquial. El resto del cuerpo fue llevado a Mérida y de ahí, su hermano Carlos V se los llevó a Yuste donde estaba retirado y finalmente descansan en el panteón de Infantes del Monasterio del Escorial que su sobrino, Felipe II mandó construir.



Suponemos que esta historia más o menos la sabéis, pero, la habíais visto alguna vez? aquí os dejo algunos retratos, grabados y esculturas en las que podréis contemplarla.

Cristóbal Cansado y Antonio Gómez.

Artículo publicado en el periódico digital "Talavera con V" el 5 de mayo de 2016.



lunes, octubre 30, 2017

TALAVERA EN LA PRENSA ESCRITA I


Asistimos al nacimiento de una nueva opción de información relacionada con nuestra localidad. Podemos catalogarlo como un periódico electrónico. Y se llama "Talavera con V". 
Y muy al hilo con los tiempos que corren, en los que la informática, internet, facebook y otros sistemas se nos presentan como los  medios más usuales, rápidos, efectivos a nuestro alcance para divulgar la información.


Si damos para atrás a la máquina del tiempo comprobamos que los primeros periódicos nacieron en Inglaterra en 1702, expandiéndose por todos los demás países europeos y americanos.
En España será en 1737 cuando aparecen los primeros periódicos (como el Diario de los Literatos).
A qué viene todo esto?, preguntaréis. 
Como sabéis nos gusta seguir el rastro de las noticias relacionadas con nuestra localidad. Así es como llegamos a repasar los periódicos buscando hechos acontecidos en nuestro pueblo y nos encontramos con que la primera noticia en la que aparece Talavera la Real en algún periódico tiene lugar en 1785. Concretamente la noticia aparecen en dos periódicos distintos.
Es posible que haya alguna reseña en alguna publicación periódica anterior a las que os vamos a narrar ahora, por eso no vamos a dejar de husmear.
Pues los dos periódicos localizados son El Mercurio Histórico y Político, que empezó a publicarse de manera mensual en el año 1738, cambiando su nombre en 1785 por el de El Mercurio de España.
La segunda publicación periódica es La Gaceta de Madrid, empezó su andadura en 1661, también de tirada mensual, y que vendría a ser como el origen del Boletín Oficial de España, en el que se plasmarían todas las noticias relacionadas con el reino.
En 1785 se concierta la boda de la Infanta Carlota Joaquina de Borbón, (la niña tenía 10 años) hija de Carlos IV y María Luisa de Parma con Joao de Braganza, Principe de Brasil (el príncipe tenía 18 años), que después llegaría a ser el Rey Joao VI de Portugal. Y se casaron en la frontera de Caya el día 8 de mayo de 1785.


Estos periódicos recogen el viaje de la Infanta Carlota Joaquina, hasta llegar a Badajoz y vuelta a la Corte de Madrid. 
El día 6 de mayo llega a Talavera la Real la niña princesa donde los talaveranos la obsequiamos con unas vaquillas, que por lo visto le gustaban mucho. Cuentan los cronistas que la infanta se lo pasó muy bien, estando de muy buen humor.
El día 14 volvió a pasar por nuestro pueblo, pero esta vez no paró, había salido a las 7 de la mañana de Badajoz y no paró hasta llegar a Mérida donde cenó y pasó la noche.
Y en aquellos tiempos sí que era imprescindible el buen estado de nuestro Puente Viejo, única opción para cruzar la Ribera Limonetes para ir de Madrid a Lisboa o viceversa. 
Aunque sea más de prensa y publicaciones escritas en formato papel, no por eso voy a dejar pasar esta oportunidad que nos brinda este medio para ir vertiendo alguna de nuestras curiosidades, para disfrute de los paisanos. Y si así fomentamos la lectura y el conocimiento, doblemente satisfechos. 
Sed felices.
Antonio Gómez y Cristóbal Cansado.

Artículo publicado en el periódico digital "Talavera con V" el 19 de marzo de 2016.

domingo, mayo 01, 2016

NUEVA PUBLICACIÓN DE ABDÓN MORENO

Abdón Moreno García 
La muerte es la gran igualadora 
Estética humanística del Theatro moral de la vida humana (Amberes 1612-Bruselas 1672) 





Nuestro ensayo, La Muerte es la gran igualadora, nos presenta una colección de Epigramas sobre la Muerte y el tiempo oportuno, que se alimenta de dos ediciones que se flexionan, de hoz a coz, sobre la experiencia de las canas, como hiciera lo mejor de la literatura hebrea y griega: a) La edición de los Emblemata de Otto Vaenius, en Amberes 1612, presenta los Epigramas en cuatro lenguas: español, francés, italiano y flamenco, como una gran novedad que contribuía a divulgar la estética humanística del Renacimiento. b) La edición cumbre de Bruselas 1672, del Theatro Moral de la vida humana, "obra propia para la educación de reyes y príncipes" (proemio), añade a los Emblemata de Vaenius las Explicaciones de los emblemas, y nuevos Epigramas. Los Epigramas siguen hablando y el lector de nuestro tiempo puede asumir sobre ellos una paternidad que perdió el autor hace ya 400 años. Es verdad que sin la recuperación de las artes del lenguaje, el Humanismo como movimiento cultural no habría sido posible ¿Los humanistas del siglo XXI volverán a leer la palabra sólida de los clásicos, o el hombre líquido de la postmodernidad, -que ignorantemente ingenuo se derrite ante la muerte- se lo prohíbe?




ABDÓN MORENO, de Talavera la Real (Badajoz), es Lic. en Teología y en Sagrada Escritura, y Dr. en Teología Bíblica por la Universidad Gregoriana de Roma, bajo dirección del Cardenal Albert Vanhoye. Amplió estudios en la Univ. de Friburgo i B. y en L`École Biblique de Jerusalén. Es Director del Departamento de Biblia del Seminario Metropolitano de Mérida-Badajoz (Spain). Profesor de Nuevo Testamento en la Università della Santa Croce de Roma (1995-2002), y en el Instituto Teológico, ITC,  de Santiago de Compostela (2004-2009). 

Autor de varios libros: La sabiduría del Espíritu: Sentir en Cristo, Ed. PUG, (Roma 1995); Tras las huellas de humanistas extremeños: Arias Montano – Pedro de Valencia. Manuscritos inéditos, Ed. Universitas, (Badajoz 1996); El Padrenuestro de un humanista: Pedro de Valencia. Un manuscrito inédito, Ed. Tecnigraf, (Badajoz 1999); Apuntes para una antropología paulina, Ad uso degli studenti, (Roma 2000); Minotauro de encina. Una gramática de antropología estética, Ed. Indugrafic, (Roma-Badajoz 2005); Del Espíritu a la alteridad. Una antropología paulina, Ed. Collectanea Scientifica Compost. 25, (Santiago de Compostela 2007); Filipenses, (Ed.), Reseña Bíblica nº 53, Ed. Verbo Divino, (Estella 2007); Pródigo de la Palabra, Ed. Indugrafic, (Badajoz 2008); Pavlvs Pastor. El Ministerio del Espíritu, Ed. Edicep, (Valencia 2008); La muerte es la gran igualadora. Estética humanística del Theatro moral de la vida humana (Amberes 1612-Bruselas 1672), Ed. Académica Esp. OmniScriptum GmbH & Co. KG, (Saarbrücken 2016).
Colaborador científico, de Gregorianum y Annali Theologici, de Roma; Biblische Zeitschrift, de Munich; Estudios Bíblicos y Revista Española de Teología, de Madrid; Salmanticensis, Helmantica y Estudios Trinitarios, de Salamanca; Anales Valentinos, de Valencia; Compostellanum, de Santiago de Compostela; Reseña Bíblica, de la ABI;  Annali di storia dell´ esegesi, de Bologna; Isidorianum de Sevilla; Pax & Emerita, y Revista de Estudios Extremeños, de Badajoz; y de Epimeleia de la University John F. Kennedy.
Miembro de la Asociación Bíblica Española (ABE), de la Associazione Biblica Italiana (ABI), y del Centro de Investigadores de la Iglesia Española de Santiago y Montserrat de ROMA.
http://abdonmorenogarcia.blogspot.com.es




EL CRISTO FILIPINO DEL CONVENTO DE CARMELITAS DE TALAVERA LA REAL




LOS MARFILES HISPANOS- FILIPINOS. EL ARTE EBORARIO
En 1565 los españoles llegaron a Filipinas y empezaron  a comercializar con los mercaderes chinos, mostrándoles para realizar las tallas grabados europeos, de tal forma que los primeros marfiles procedían directamente de China, hasta que se fue  configurando la colonia china de Manila, los conocidos como sangleyes, que iniciaron la producción de objetos denominados marfiles hispano-filipinos. 
La influencia de la Iglesia en Filipinas se extiende también al mundo del arte, cuya expresión más característica es, sin duda, la eboraria. Este arte eboraria (arte específico de tallar el marfil, trabajado con instrumentos similares a los utilizados por los carpinteros) se desarrolló durante el periodo de permanencia de los españoles en Filipinas (1565-1898).
Las piezas de marfil elaboradas  en el  siglo XVI se caracterizan por el fuerte orientalismo de los rasgos, el esquematismo de las anatomías y el gran tamaño de las piezas. Las del siglo XVII están mejor elaboradas alcanzando mayor calidad. En el siglo XVIII  junto con una persistencia de tipos, se da el desprecio anatómico que vino acompañado por una pérdida de calidad en las obras.
Los tipos representados en marfil son por lo general de carácter religioso, especialmente imágenes de Cristo en la Cruz, de la Virgen María y Niño Jesús. Estas esculturas habrían servido en buena manera a las tareas de evangelización de los misioneros, dado que la catequesis no se concibe sin imágenes. 

LOS MODELOS DE CRISTOS HISPANOS FILIPINOS
La temática que se representa en estas piezas de marfil hispano-filipinas, está íntimamente relacionada con la iconografía cristiana. El crucificado es la principal de ella, ya que es el eje de la fe católica: Cristo en la Cruz es la manifestación tangible del amor total de Dios por el hombre.
La mitad del total de marfiles hispano-filipinos corresponden a imágenes de Cristo crucificado moribundos o Cristo crucificado expirantes. 

Grabado utilizado por los artistas filipinos como modelo para los cristos de marfil.

El modelo de  Cristo moribundo o muerto, representan a Cristo con la cabeza baja y sin corona de espinas,  inclinada frecuentemente al lado derecho, también muy abundantes en la eboraria filipina, habitualmente  de talla fina y delicada,  más delgada que los expirantes y un desnudo más tenue.
Mientras el   modelo de Cristo expirante simboliza  al Cristo vivo que  alza su cabeza  y exclama: Dios mío ¿por qué me has abandonado? ya que se encuentra en su último aliento vital. La expresión es común en la tipología de  estos Cristos, con la cabeza hacia arriba y la boca entreabierta, con gruesa corona de espinas. 
Del rostro hay que resaltar que la europeización de los rasgos es común en los Cristos expirantes de la época, a diferencia de los moribundos con rasgos más orientales.

LOS CHINOS SANGLEYES  Y EL PARIÁN DE MANILA
Los chinos que emigraron a Filipinas eran conocidos como sangleyes “artistas de todos los oficios”. El término se interpreta de la expresión china shanglai “los venidos a comerciar”.
Muy pronto los sangleyes comenzaron a tomar referentes de las imágenes que llegaban a Filipinas, este importante número de talladores no estaba familiarizado con el dogma católico, las estampas sobre todo las flamencas  – que ilustraban los catecismos y otros libros religiosos- sirvieron de modelos para estas esculturas aunque modificando el material en el que trabajaban. Estos modelos pudieron ser los grabados flamencos de Marten de Vos y de otros artistas. 
Tallaban el marfil en lugar de la madera, ejerciendo una  labor artesanal anónima, pues no nos ha llegado referencia de autores de este  fino trabajo.  Pero dado el valor del marfil,  un material de lujo y de alta estima, significaba prestigio, poder económico y social para su poseedor
Los orígenes del Parián de Manila (mercado) se remontan  a la segunda mitad del siglo XVI, cuando un número creciente de chinos comerciantes y con oficios decidieron instalarse permanentemente en Manila. Estos tratantes eran conocidos como sangleyes.



Con el propósito de que todos ellos tuvieran un albergue definitivo y no anduvieran dispersos por la ciudad, el gobernador Gonzalo Ronquillo  Peñalosa ordenó en 1581 construir una alcaicería o Parián. Dicha jurisdicción o barrio se ubicó dentro de la ciudad, y en el quedaron concentradas las viviendas, talleres y comercio de los orientales, sometidos al control de un alcalde mayor de origen español. 
Pudo ser en este Parián de Manila o en algunos de estos mercados  creados en México y más concretamente en el Parián de Guadalajara, donde pudo ser adquirido  el Cristo filipino que nos ocupa.

LA DONACIÓN DEL CRISTO PARA LA  FUNDACIÓN DE UNA CAPILLA  EN EL  CONVENTO

Retrato el Dr. Camacho cuando era arzobispo de Guadalajara (México).

El Cristo hispano filipino es un regalo del que fuera arzobispo de Manila y después de Guadalajara  doctor don Diego Camacho y Ávila (1695-1712)  a su hermano don Francisco Camacho y Ávila, racionero de la Catedral de Badajoz, éste lo destinaría  junto con otras piezas enviadas: “un Cristo de marfil con su peana y demás piezas que componen la cruz  que venía de camino desde Méjico para España”  para el adorno de la capilla, que éste había mandado edificar en la iglesia conventual de Carmelitas de Talavera la Real.



EL GALEÓN DE MANILA Y LA FLOTA  DE INDIAS
El Cristo filipino  hizo un largo recorrido desde las islas  Filipinas hasta llegar al convento de Talavera. En una primera etapa siguió  la ruta de navegación que se conoce como el galeón de Manila, de Acapulco o la nao de China; ha sido entre todas las empresas navieras, la que más larga vida ha tenido. Iniciada en 1565, transcurrió hasta 1815, doscientos cincuenta años sin faltar uno solo, navegaron cada año uno o dos galeones. El tiempo normal de este viaje era de unos seis meses, aunque en ocasiones si los vientos eran favorables podían llegar a realizarlo en cuatro o por el contrario si eran desfavorables se tardaba hasta un año.

Galeón de Manila 

En una segunda etapa,  las mercancías provenientes de las Filipinas, eran transportadas a lomos de caballerías de Acapulco a Veracruz atravesando el país de México desde el  océano Pacífico al Atlántico




 Y finalmente, la llegada a España de personas y mercancías se efectuaba gracias a la conexión con la Flota de Indias, eran embarcadas desde Veracruz  hasta los puertos españoles de Sevilla o Cádiz. 

DESCRIPCIÓN DEL CRISTO DEL CONVENTO DE CARMELITAS
El Cristo  es clasificado  como hispano-filipino de finales del  siglo XVII,  y se revelan en él  un conjunto de influencias artísticas que lo llenan de contenido. Una escultura tallada en un marfil de gran calidad que se aprecia en la textura y flexibilidad, perceptible en la manera de tallar las distintas partes de la anatomía del crucificado




Es un  Cristo moribundo de bulto redondeado y, como las piezas del siglo XVII,  lleva tallado en  marfil tanto el cuerpo, los ojos, cabellera, barba y paño de pureza. 
Las medidas del  Cristo  desde la cabeza a los pies son de 45 cms. de largo por 38,5 cms. de apertura de brazos  y las medidas de la cruz, en el madero vertical son de 79 cms. y en el horizontal de 51,5 cms. 




La cruz se enmarca dentro de los cánones de la escultura de marfil oriental, tratada a modo de tronco arbóreo  de color oscuro,  realizada probablemente en madera de ébano, con incrustaciones de otra madera de color rojo. En la parte posterior de la Cruz se aprecian taladros de  antiguos  ataques de  xilófagos. En la  cartela aparece el acrónimo   INRI (Jesús de Nazaret, el  rey  de los judíos)  pintado sobre   tabla oscura de madera. El crucificado es fijado mediante tres clavos, dos en las palmas de las manos y el tercero que atraviesa ambos  pies. 




La anatomía general de la figura rompe con la rigidez de los modelos filipinos al uso inspirándose en los europeos. El perfil general del Crucificado es definido por la estilización del torso y de las extremidades inferiores, se adapta a la curvatura del colmillo del elefante empleado como soporte escultórico, incurvación más acentuada en los Cristos de mayor tamaño.





La cabeza plácidamente reclinada a la derecha. En el grupo de los crucificados moribundos, el pelo  se encuentra dividido y,  se deja caer hacia ese lado derecho  una parte de su cabellera,  que desciende vertical  y sinuosa sobre su pecho, la otra parte peinándose hacia atrás por el lado contrario  permite la visión de la oreja izquierda.  Está sin la corona de espinas, habitual en los Cristos moribundos.





El rostro con   la frente despejada, aunque atenuadas, presenta claras tendencias  orientalizantes. Destacan los ojos con párpados caídos y abultados, arcos ciliares altos, con la conocida incurvación del rabillo del ojo de raíz oriental. La nariz alargada, recta, con las aletas bien señaladas. La boca, muy abierta, permite ver la lengua y dientes superiores y el bigote, de largas guías, limita en la barba bífida que se abre en dos puntas típica de los Cristos expirantes del siglo XVII.




Los brazos se confeccionan  aparte y se acoplan al tronco  a través de la axila Se aprecia la línea de unión entre ambas partes del cuerpo, en el lado izquierdo ya hay una cierta separación entre las partes. 




El cuerpo es una pieza bien tallada, en la que sobresale la suavidad con la que se trabaja el material del vientre, confirmando un perfecto conocimiento de la anatomía humana por parte de su realizador. En cuanto al tórax destacan los músculos pectorales y el contorno de  las costillas suavemente modeladas





La pierna derecha se desplaza lateralmente, provocando que su rodilla converja hacia la izquierda, del mismo modo que el pie derecho se clava y monta sobre el siniestro. Esta disposición de una pierna sobre la otra también predomina en la eboraria del setecientos. 
Se observa la restauración la  de la pierna derecha, rotura que se ocasionó con motivo de la salida del Cristo para una exposición. También las puntas de los dedos de pies y  manos  están parcialmente rotas.




El paño de pureza (perizonium) se considera en estas esculturas un elemento definitorio de la época a la  que pertenecen, al variar en voluptuosidad y tamaño. 
En este caso nos encontramos con un perizoma  que se envuelve a la altura de la pelvis, sujeto a la cintura por trenzada cuerda, de elegante y minucioso plegado, tras formar un pliegue anudado sobre la cadera, cuelga del lado derecho de la escultura, se entreabre  para dejar ver el desarrollo de la pierna. 





La policromía se ha reservado para zonas bien concretas: cabellera, barba, y sangre. La sangre aparece en el cuello,  pecho, espalda y en largos regueros que brotan  de los orificios de los clavos y del lugar de la lanzada en el costado, utilizando pincel y pintura roja para tal menester.
.Por lo demás, el color natural del marfil, recorrido por finísimas vetas y un  suave patinado por el devenir del tiempo, le brinda al cuerpo desnudo un  tono macilento y brillo  marmóreo. 





BIBLIOGRAFÍA

ÁLVAREZ LORENA,  “Los sangleyes y los problemas de la diversidad cultural en una colonia imperial (Filipinas, siglos XVI-XVII). Actas de la XI Reunión científica de la Fundación española de Historia Moderna. Comunicaciones. Vol. I Universidad de Cantabria
B.A.H.P. (Archivo Histórico Provincial de Badajoz. Gaspar Montero de Espinosa, 1713. Leg. 448, fols. 361 y ss.
ESTELLA MARCOS, Margarita. “La escultura barroca de marfil  en España. Escuelas europeas y  coloniales. Instituto Diego Velázquez. Madrid 1984
GÓMEZ PLATERO Y FERNÁNDEZ PORTILLO, Eusebio. “Catálogo bibliográfico de religiosos franciscanos de la provincia de San Gregorio Magno de Filipinas desde 1577 en que llegaron los primeros a Manila hasta los de nuestros días”. Imprenta del Real Colegio de Santo Tomás.  Manila 1880
HERRERO DOMINGO, Verónica. “Los marfiles hispano-filipinos en el museo diocesano de Santillana del Mar” 
MISIONEROS EXTREMEÑOS EN HISPANOAMÉRICA Y FILIPINAS. Diccionario biográfico y bibliográfico. Diócesis de Extremadura. BAC  Madrid 1994
OLLÉ, Manel . “Interacción y conflicto en el Parián de Manila”. Univesidad Pompeu Fabra. CSIC
PIZARRO  GÓMEZ, Fco. Javier. “Patrimonio Histórico de  Extremadura: el barroco”. Editora Regional de Extremadura. Consejería de Cultura y Patrimonio 1991
RUBIO MERINO, Pedro. “El arzobispo Camacho y Ávila”. Sevilla, 1957
RUIZ GUTIÉRREZ, Ana. “Las aportaciones artísticas de Filipinas, en Historia del Arte en Iberoamérica y Filipinas”. Materiales Didácticos III. Artes plásticas. Serie Mayor. Manuales. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Granada, 2005
RUÍZ GUTIÉRREZ, Ana. “El tráfico artístico entre España y Filipinas (1565-1815)” Departamento de Historia del Arte. Facultad de Filosofía y letras. Universidad de Granada. 2003
SOLÍS RODRIGUEZ, Carmelo. Legado artístico de  Filipinas. Platería Hispanoamericana. Siglos XVI-XIX. Exposición Diocesana Badajocense. Badajoz 1984
SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luís. “Las Filipinas en su aislamiento, bajo el continuo acoso” Historia General de España y América. Vol. 9

Grupo de Coros y Danzas “Luís Chamizo”
Sección de Investigación de la Historia y Folklore
Autores: Antonio Gómez y Cristóbal Cansado.


sábado, enero 09, 2016

EL PAÑUELO EN LA INDUMENTARIA MASCULINA TRADICIONAL DE TALAVERA LA REAL


Si bien el pañuelo se ha considerado complemento habitual en la indumentaria tradicional femenina, no podemos ignorar que el hombre también se ha valido de esta "prenda" en la vida cotidiana y en algunas ocasiones especiales. En la vida cotidiana asociado principalmente al trabajo y en las ocasiones especiales como romerías y para ponerse guapo para la foto, como vamos a poder ver en este pequeño estudio y a través de las fotografías que se han conservado y nos han cedido voluntariamente.

                       
Pañuelo de "yerba" de la exposición "Maneras de vestir". Celebrada en Talavera la Real en agosto de 2015 con motivo de la Semana Cultural.



EL PAÑUELO EN EL TRABAJO.
Las tareas principales del hombre talaverano han sido la agricultura y la ganadería, seguidas por los oficios artesanos. 

Trabajadores en plena faena del cereal. Podemos observar que algunos de ellos llevan el pañuelo debajo del sombrero y protegiendo la nuca del polvo, el sudor y el sol.


Serán los agricultores y ganaderos los que más frecuentemente han usado los pañuelos, para prevenir las quemaduras del sol, proteger el cuello, la cara y el cabello del polvo, y para empapar el sudor. También sería usado para limpiarse, asearse, y secarse. 

              
Obreros con el pañuelo cubriendo la cabeza y anudado en un lateral, con los picos cayendo.


Hemos oído en ocasiones hablar del pañuelo que, convenientemente atado, servía como talega, para llevar comida, para llevar algunos productos del campo encontrados al azar, huevos de codorniz, perdices o patos, pequeños animales, gazapos, lebratos, pájaros, o cualquier otro hallazgo fortuito.

Trabajadores de la estación de ferrocarril llevando pañuelos al cuello.



El pañuelo tradicional masculino es el llamado de "yerba". Pañuelo más grande del habitual de bolsillo, también cuadrado y con unas medidas aproximadas de entre 70 cms hasta incluso algunos de 90 cms de lado. De cuadritos negros, grises y blancos, formando una cenefa de cuadros más grandes en todo el perímetro. Algunos pueden llevar flecos en dos de sus lados. (Ver fotos).
Había varias formas de colocar este pañuelo:
Cubriendo toda la cabeza y atado sobre un lado, sobre la oreja, dejando caer las cuatro puntas. También se puden dejar caer por la nuca.

Agricultor con el pañuelo con nudos en los picos formando un casquete sobre la cabeza.


Sujetado con el sombrero y dejándolo caer por la nuca, de manera que protege el cuello.
Los pañuelos de tamaño más pequeño se les hacían nudos en las cuatro puntas, consiguiendo la forma de casquete, con el que se cubría la cabeza.
Los pañuelos pequeños se podían colocar en pico anudado al cuello.
Tenemos fotografías de las carboneras de la estación de ferrocarril en la que los hombres se colocaban el pañuelo al cuello o cubriendo la cabeza para protegerse del hollín.

Obreros de la carbonera de la estación de ferrocarril llevando pañuelos anudados al cuello y cubriendo la cabeza.


EL PAÑUELO EN LAS ROMERÍA DE SAN ISIDRO.

Romería de San Isidro. Jóvenes con pañuelos al cuello.

En el ámbito festivo los hombres se ponían pañuelos para ir a la romería de San Isidro. Suponemos, porque no hemos visto ninguna foto, que se los colocarían también para la gira, romería del lunes de Pascua que se celebraba antes de la Guerra Civil. 

Romería de San Isidro. Jinetes a caballo acompañando a una carroza con pañuelos al cuello.

Para esta ocasión se usaban pañuelos de color liso o con pequeños dibujos, de tamaño grande y que los hombres se colocaban anudados al cuello, dejando caer los dos picos por delante. 

Hombre con pañuelo al cuello conduciendo un carro engalanado de camino a la Romería.


Tenemos fotos de la romería en los que los hombres llevaban pañuelos blanco anudados al cuello. Creemos que copiando la tradición de los romeros de la Virgen de Bótoa, o imitando a los gitanos de la Plaza Alta que también usaban los pañuelos blanco anudados al cuello.

Jóvenes en la Romería de San Isidro con pañuelos blancos al cuello.

Tengamos en cuenta la afluencia de los talaveranos a la Plaza Alta para acudir a los mercados que allí se celebraban. También es frecuente que nuestros paisanos acudieran a la tradicional romería de Bótoa, imitando los usos que allí veían.

Comida típica de San Isidro. En esta foto podemos ver como algunos llevan pañuelo al cuello.


La forma de colocárselo es como ya hemos comentado antes, anudado al cuello, dejando caer los dos picos por delante.

                 
En la Romería, montados sobre bestias y con pañuelo al cuello.



EL PAÑUELO PARA HACERSE LA FOTO.

                 
Foto de estudio. Hombre con pañuelo cruzado al cuello, tapando el cuello de la camisa.


Hemos visto como hombres y jóvenes, vestidos de "domingo", con sus mejores galas, para hacerse una foto, se "adornaban" con un pañuelo. 

 En esta foto de estudio vemos al hombre con un pañuelo al cuello, anudado y vuelto por debajo de la chambra. Al ir todo de negro aparenta estar de luto.



Joven con pañuelo por debajo del cuello de la camisa a modo de lazo.


El pañuelo, colocado en el cuello y adoptando diversas formas. Cruzado por delante y los extremos sujetos por el chaleco, nudo y vuelto como si fuera una bufanda, anudado en lazo debajo del cuello de la camisa...

                   
Jovencitos con pañuelos anudados en lazo por debajo del cuello de la camisa.


Son diversas las texturas, seda, algodón, con estampados pequeños, lisos, en tonos claros o negros... creando una gran diversidad, (en las fotos pueden apreciar estos detalles). En todos estos casos se aprecian pañuelos de una calidad y textura mucho más fina y delicada que los usados para las labores y el trabajo.

                     
Otra foto de estudio con señor con pañuelo colocado por debajo del cuello de la camisa.



EL PAÑUELO EN EL GRUPO DE COROS Y DANZAS "LUIS CHAMIZO".

Pañuelo de "yerba" antiguo, con flecos en dos de los laterales.


Los varones del grupo de Coros y Danzas "Luis Chamizo" en sus actuaciones cuando utiliza el traje de faena se coloca el pañuelo de "yerba" a la antigua usanza de los agricultores y ganaderos de nuestro pueblo, que es extensivo a otras poblaciones extremeñas y españolas. 
Cubriendo la cabeza, se anuda a la nuca, dejando caer los picos por la espalda. Después se cubren con el sombrero de paja.

Hombres del Grupo de Coros y Danzas "Luis Chamizo" vestidos de faena durante una actuación. Llevan el pañuelo de "yerba" en la cabeza bajo el sombrero de paja y anudado en la nuca.


Una manera muy acertada de perpetuar la costumbre de los hombres talaveranos de usar pañuelo.


Cristóbal Cansado González y Antonio Gómez Broncano. Enero de 2016.